Actualizaciones de abril, 2010 Mostrar/Ocultar Comentarios | Atajos de teclado

  • instalacionesfb 9:53 pm el April 14, 2010 Permalink | Responder  

    UN BUEN LEMA PARA REFLEXIONAR 

    “Un trabajador es como un senderista de gran recorrido. Necesita una mochila y unas botas adecuadas, alimento, una brújula y un mapa. Después tiene que saber leer el mapa y orientarse para conocer donde está el norte y el destino. Finalmente debe saberse adaptar al clima y a las otras circunstancias del entorno”.

    La Mochila de Las Competencias

     
  • instalacionesfb 6:42 pm el August 19, 2009 Permalink | Responder  

    FORMACIÓN CONTINUA EN LA PEQUEÑA EMPRESA ORIENTADA A LA EFICIACIA 

    Como norma casi general en la pequeña empresa no existe la función de la dirección o la alta dirección que planifique una política de recursos humanos, en la que esté inserto un programa de formación específico para el puesto de trabajo y la formación continua, encaminada a la mejora de la persona en sus relaciones con la empresa y con ella misma para conseguir un alto rendimiento, productividad y llegar a la excelencia.

    En la pequeña empresa lo normal es que el dirigente o responsable desarrolle distintas funciones como son la de dirección, planificación, ejecución, relaciones con el cliente, relaciones con el proveedor, y relaciones con el, o, los operarios que están a su cargo. En el desarrollo de estas funciones lo normal es que no se prevea la formación, como un elemento fundamental para el desarrollo y la mejora de la productividad de la propia empresa.

    La formación cuando se da en este entorno, viene marcada por la necesidad de adaptación del personal laboral, o del propio responsable, motivada por la imperiosa necesidad de formarse sobre un concepto muy concreto como pueda ser la adquisición de una nueva maquinaria, la adaptación de una nueva norma necesaria para el desarrollo de la actividad, etc.. En definitiva sólo se realizará algún tipo de formación cuando por motivos estrictamente necesarios para el desarrollo de los procesos productivos sea necesario.

    Desde esta perspectiva, entre todos los que formamos parte de este mundo de micro-empresas, debemos realizar un esfuerzo y concienciarnos, de que sólo desde una formación continuada y sistemática de nuestros empleados y de nosotros como dirigentes o gestores, que sea capaz de satisfacer las necesidades que, previamente deberíamos de detectar mediante un análisis de las mismas en base a los objetivos que nos propongamos para una mayor eficacia de la empresa.

    Para alcanzar mediante la formación continua la eficacia esperada, debemos conseguir fundamentalmente que la misma sea capaz de responder a unas premisas fundamentales, estas son:

    • La formación debe de ser ÚTIL. Es decir, no se trata de realizar cursos formativos de cualquier materia. La programación de la formación que se pretenda, debe estar basada como ya he dicho, en un estudio de las necesidades concretas en base a un, o unos objetivos, inmediatos, que sean evaluables, cuya necesidad de realización viene dada por la carencia de operatividad inmediata frente a una realización o compromiso muy concreto.

    Bajo este punto de vista de la formación útil desde la perspectiva de la eficacia, ésta, debe de orientarse a la obtención por parte del discente de habilidades y aptitudes concretas sobre el objetivo que se quiere alcanzar. Debemos formular el objetivo de forma muy taxativa, de forma que podamos concretarlo al máximo. Con esto, intentaremos conseguir la mínima desviación sobre los fines previstos. De esta forma podremos realizar una evaluación más objetiva sobre los resultados.

    • De lo anteriormente expuesto se deduce que este tipo de formación (y en general todo tipo de formación) debe de ser PRÁCTICA. Toda necesidad formativa, en particular la que está orientada e la mejora de la ocupación, debe de programarse en sus objetivos para ser lo más práctica, lo más ejecutable posible, y de esta forma se podrán obtener los beneficios esperados que redunden en la mejora de la operatividad del empleado y su puesto de trabajo.
    • Por último para que la actividad formativa tenga un carácter de continuidad, debe de ser OPTIMIZABLE en todo momento. Esto nos lleva a realizar la programación de la acción formativa desde otro punto de vista no menos importante como es el de la eficiencia, para ello debemos utilizar una metodología que sea la más adecuada en todo momento, flexible, que se adapte al entorno y al momento aprovechando al máximo los recursos didácticos que dispongamos.

    Lo anteriormente expuesto nos lleva a afirmar que la formación por competencias capacita a la persona a desarrollar las destrezas que a su vez permite a la empresa optimizar los recursos personales para obtener los resultados planificados en sus objetivos

     
  • instalacionesfb 6:41 pm el August 15, 2009 Permalink | Responder  

    Formación Continua y Empresa 

    En el II Acuerdo Nacional de Formación Continua  define a la misma como “el conjunto de acciones formativas que se desarrollen por las empresas, los trabajadores o sus respectivas Organizaciones, a través de modalidades previstas en el mismo, dirigida tanto a la mejora de competencias y cualificaciones como a la recualificación de los trabajadores ocupados, que permitan compatibilizar la mayor competitividad de las empresas con la Formación individual del trabajador”.

    Vivimos en una sociedad caracterizada por el cambio acelerado de los elementos que la integran. Este hecho en sí no es nuevo, sin embargo, la rapidez, frecuencia, naturaleza e impacto del cambio hacen que en la actualidad, estos cambios tengan una especial relevancia en la empresa.

    Podemos destacar como principales factores impulsores del cambio en la empresa:

      • Los avances tecnológicos, y en particular los avances de la tecnología de la información.
      • La internacionalización de los mercados.
      • La evolución de los sistemas de gestión y producción.
      • La evolución de los productos ( personalización, duración, etc. )

    Otros estudiosos, determinan que la sociedad de la información y el conocimiento, se encuentran en una verdadera transformación estructural caracterizada por profundos cambios tecnológicos, económicos y sociales, las causas de estos cambios se deben principalmente a:

      • La aceleración del cambio en las ciencias y las tecnologías.
      • El aumento de la complejidad en todos los órdenes.
      • La evolución de la certidumbre en el empleo a la incertidumbre.
      • Desarrollo de una competitividad desenfrenada.
      • Internacionalización e interdependencia de nuestras sociedades.
      • La desmaterialización e interdependencia de nuestras sociedades.
      • La desmaterialización de los intercambios y sistemas de producción.

    La formación en el ámbito de la empresa hay que entenderla dentro del objetivo último de ésta: obtener rentabilidad económica y social a través de la gestión de sus recursos, tanto humanos, como materiales y tecnológicos.

    Teniendo en cuenta lo anterior, no cabe duda que está justificada la existencia de acciones formativas en la empresa. Hoy en día el desarrollo organizativo y el desarrollo empresarial están estrechamente ligados al cambio, hasta el punto que el cambio y su administración son factores esenciales dentro del éxito profesional. Las empresas necesitan adecuarse a los cambios para garantizar su supervivencia.

    Las funciones básicas de la Formación Continua establecidas en la Resolución del Consejo de las Comunidades Europeas sobre Formación Profesional Permanente son:

      • Adaptación permanente a la evolución de las profesiones y del contenido de los puestos de trabajo y, por tanto, mejora de las competencias y cualificaciones indispensables para fortalecer la situación competitiva de las empresas y su personal.
      • Promoción social que permita a muchos trabajadores evitar el estancamiento en su cualificación profesional y mejorar su situación.
      • Prevención para anticipar las posibles consecuencias negativas de la evolución del mercado y para superar las dificultades que deben afrontar las empresas en curso de reestructuración económica o tecnológica.

    La formación en la empresa debe estar orientada a la rentabilidad en sus dos versiones, de eficacia y de eficiencia.

    • Desde la eficacia la formación debe ser:
      • Útil (centrada en habilidades y aptitudes)
      • Práctica (formación para la aplicación)
      • Optimizable (mejora continua)
    • Desde la eficiencia la formación debe:
      • Utilizar la metodología más adecuada.
      • Rentabilizar los recursos.

    La formación en la empresa debe de reunir unos requisitos mínimos para cumplir con su función de herramienta de apoyo a la mejora de la competitividad:

    • Ha de estar integrada en la estrategia de empresa.
    • Ha de responder a los intereses de la empresa y de los trabajadores.
    • Ha de estar planificada y tener definidos los objetivos.
    • Ha de ser evaluada.
     
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