¿Qué está pasando con el precio de la electricidad?

Reproducimos un interesante artículo publicado en la Web de Feníe Energía sobre las causas de la constante subida del precio del Kwh que estamos padeciendo y el futuro inmediato que nos espera.

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El mes de mayo y junio se han caracterizado por los altos precios en el mercado mayorista de la electricidad. Tanto que el precio va camino de marcar en 2018 su mayor valor en la última década. De hecho, un escenario de precios como el que se espera para el segundo semestre supondría un coste adicional para el país de unos 6.000 millones de euros, es decir, del entorno del 0,5% del PIB.

Pero ¿qué ha sido lo que ha provocado esta subida de los precios de la electricidad?

En otra ocasión, comentábamos que el precio que se establece en el mercado mayorista de electricidad, conocido como pool, depende, en gran medida, de las condiciones meteorológicas y que cuando llueve en abundancia suele ser más barato comprar energía. Entonces, si ha llovido, ¿qué ha provocado esta subida?

El mercado mayorista de electricidad diario español es un mercado marginalista. Esto quiere decir que se ordenan las ofertas de compra (demanda) y venta (centrales de generación) por precio y se van casando los volúmenes hasta que se cubre toda la demanda. La última central (la más cara) que entra al cruzarse las ofertas de compra y venta marca el precio para todos.

El precio de las ofertas no trata de cubrir costes fijos o variables de las plantas de generación si no que trata de optimizar los ingresos obtenidos.

En el caso las centrales hidroeléctricas con capacidad de almacenar agua, ofertan para maximizar sus ingresos teniendo en cuenta el agua embalsada, las previsiones de lluvias y las previsiones de precio de venta de electricidad a futuro.  Son precisamente estas centrales hidroeléctricas las que están provocando este aumento del precio ya que, aunque se han alcanzado unos niveles de producible hidráulico envidiables para esta época del año, lo ha hecho tarde y los gestores de las centrales hidroeléctricas no tienen necesidad de desembalsar habida cuenta que ya finalizó la temporada húmeda.

La motivación de la falta de necesidad de desembalsar reside en la falta de competencia y la concentración de los propietarios de estas concesiones hidráulicas y, en general, de todas las centrales que pueden ser tecnología marginal en el mercado.

Si existiera un volumen suficiente de compañías con centrales hidráulicas, entre ellas competirían para producir (al existir abundante recurso hidráulico) bajando el precio al intentar desplazarse unas a otras.

Las centrales hidráulicas que ofertasen más caro no producirían y podrían encontrarse en otoño con los embalses llenos a las puertas de la época más húmeda con el riesgo de verse obligadas a desembalsar sin producir, perdiendo ingresos por haber intentado vender muy caro. Y es que las empresas que concentran esta producción intentan maximizar sus beneficios vendiendo al precio más alto que puedan en función de la demanda.

Quizás a las puertas de una transición energética sea un momento adecuado para plantearnos cuál es el coste de la electricidad que es justo que asuma nuestro país, nuestras empresas y nuestras familias.