FORMACIÓN CONTINUA EN LA PEQUEÑA EMPRESA ORIENTADA A LA EFICIACIA

Como norma casi general en la pequeña empresa no existe la función de la dirección o la alta dirección que planifique una política de recursos humanos, en la que esté inserto un programa de formación específico para el puesto de trabajo y la formación continua, encaminada a la mejora de la persona en sus relaciones con la empresa y con ella misma para conseguir un alto rendimiento, productividad y llegar a la excelencia.

En la pequeña empresa lo normal es que el dirigente o responsable desarrolle distintas funciones como son la de dirección, planificación, ejecución, relaciones con el cliente, relaciones con el proveedor, y relaciones con el, o, los operarios que están a su cargo. En el desarrollo de estas funciones lo normal es que no se prevea la formación, como un elemento fundamental para el desarrollo y la mejora de la productividad de la propia empresa.

La formación cuando se da en este entorno, viene marcada por la necesidad de adaptación del personal laboral, o del propio responsable, motivada por la imperiosa necesidad de formarse sobre un concepto muy concreto como pueda ser la adquisición de una nueva maquinaria, la adaptación de una nueva norma necesaria para el desarrollo de la actividad, etc.. En definitiva sólo se realizará algún tipo de formación cuando por motivos estrictamente necesarios para el desarrollo de los procesos productivos sea necesario.

Desde esta perspectiva, entre todos los que formamos parte de este mundo de micro-empresas, debemos realizar un esfuerzo y concienciarnos, de que sólo desde una formación continuada y sistemática de nuestros empleados y de nosotros como dirigentes o gestores, que sea capaz de satisfacer las necesidades que, previamente deberíamos de detectar mediante un análisis de las mismas en base a los objetivos que nos propongamos para una mayor eficacia de la empresa.

Para alcanzar mediante la formación continua la eficacia esperada, debemos conseguir fundamentalmente que la misma sea capaz de responder a unas premisas fundamentales, estas son:

  • La formación debe de ser ÚTIL. Es decir, no se trata de realizar cursos formativos de cualquier materia. La programación de la formación que se pretenda, debe estar basada como ya he dicho, en un estudio de las necesidades concretas en base a un, o unos objetivos, inmediatos, que sean evaluables, cuya necesidad de realización viene dada por la carencia de operatividad inmediata frente a una realización o compromiso muy concreto.

Bajo este punto de vista de la formación útil desde la perspectiva de la eficacia, ésta, debe de orientarse a la obtención por parte del discente de habilidades y aptitudes concretas sobre el objetivo que se quiere alcanzar. Debemos formular el objetivo de forma muy taxativa, de forma que podamos concretarlo al máximo. Con esto, intentaremos conseguir la mínima desviación sobre los fines previstos. De esta forma podremos realizar una evaluación más objetiva sobre los resultados.

  • De lo anteriormente expuesto se deduce que este tipo de formación (y en general todo tipo de formación) debe de ser PRÁCTICA. Toda necesidad formativa, en particular la que está orientada e la mejora de la ocupación, debe de programarse en sus objetivos para ser lo más práctica, lo más ejecutable posible, y de esta forma se podrán obtener los beneficios esperados que redunden en la mejora de la operatividad del empleado y su puesto de trabajo.
  • Por último para que la actividad formativa tenga un carácter de continuidad, debe de ser OPTIMIZABLE en todo momento. Esto nos lleva a realizar la programación de la acción formativa desde otro punto de vista no menos importante como es el de la eficiencia, para ello debemos utilizar una metodología que sea la más adecuada en todo momento, flexible, que se adapte al entorno y al momento aprovechando al máximo los recursos didácticos que dispongamos.

Lo anteriormente expuesto nos lleva a afirmar que la formación por competencias capacita a la persona a desarrollar las destrezas que a su vez permite a la empresa optimizar los recursos personales para obtener los resultados planificados en sus objetivos